8/4/14

El CLAN



   Estaban acampados bajo el gran collado, en un terreno peligroso, desprotegido y con grandes precipicios en los flancos. Este era el primer año que no conseguían cruzarlo en el día, a pesar de varios intentos, realizados con determinación y sufrimiento, sabedores de los peligros que les acechaban si no conseguían su propósito de cruzar el collado de día, los expedicionarios desistieron. Tomaron una dura decisión, pero eran conscientes de que cada año que pasaba había más nieve, más frío y las posibilidades de accidentes crecían año tras año. Todos compartían la decisión tomada y todos colaboraban en los preparativos par la dura noche que les esperaba. Estaban fuera de las tiendas, y lejos de los caminos de las rutas de otros grupos, más conservadores y menos predispuestos a arriesgarse, pero la rapidez, para ellos, era vital. Toda la gloria, siempre, había sido para el primero. El lugar escogido para vivaquear aquella noche era nuevo, y por ello desconocido, nunca lo habían hecho a tanta altura y en unas condiciones tan difíciles de frío y viento. Mientras los más enteros estaban preparando las tiendas, el resto de los expedicionarios descansaban preparando la cena, o bien, preparando una gran hoguera.

    La noche se va cerrando y a la oscuridad le falta poco para abrazarlo todo. Uno de ellos se está lavando las manos en el frío arrollo, que discurre entre requiebros, cercano, y se queda extasiado viendo unos puntos luminosos (las estrellas) que tililan brillantes reflejadas en el agua que sostiene en las cuencas de sus dos manos juntas, a escasa distancia de sus grandes y vivos ojos. Mira hacia su derecha, al detectar movimiento en el campamento y, puede observar como la mayoría de sus compañeros están, ya, juntos en rededor de la fogata. Están empezando a contarse historias.
   Contar historias y mirar a las estrellas infinitas de la noche sin fin que les aguarda. Historias pasadas, antiguas, de otros tiempos, susurradas en la noche de generación en generación, de padres a hijos, relatos que reflejan los ideales de una época en la que...

   ...De repente, un ruido, atronador, que se acerca veloz, que se les viene encima por momentos. Hay un gran revuelo. Caos, el campamento es sacudido por una fuerza que les sobrepasa. Envueltos en la oscuridad más allá de los escasos metros que desvela la luz de la hoguera, puede verse  como muchos de ellos, presa del miedo, intentar protegerse adentrándose en la espesura de la oscuridad, mientras que otros, los más débiles, intentan esconderse dentro de las tiendas, endebles estas y no preparadas para este tipo de desventuras. Algunos, pocos, pero de fuerte determinación, se afanan en defender al grupo y cogen cualquier objeto que encuentran cerca que les pueda servir como arma. Por los bramidos que se escuchan, todos intuyen la furia y fortaleza de la bestia. De todos es sabido que pueden terminar con sus vidas, bajo las pisadas de los grandes animales que viven en estas alturas, en un solo segundo que se distraigan. Ya está entre ellos. Algunas tiendas son aplastadas. Las que tienen más suerte se desgarran y ondean rotas en la ventisca. El grupo defensivo se lanzan con toda la potencia de sus cuerpos en movimiento para clavarle, con la furia de la desesperación, lanzas cortas y robustas, mientras que otros compañeros intentan distraen al animal tirándole piedras. Varias lanzas consiguen atravesar el duro cuero del animal, que resulta ser, una cría perdida de la manada, que acusa el dolor y, desesperada, huye alocadamente. Ya no se sabe quien es el perseguido y el perseguidor, todo se mezcla, pero en el desesperado intento, en la oscuridad de la noche sin Luna, a cría carga en una ciega huida sobre el vacío. Es muy joven para darse cuenta del peligro, pero el clan, ya organizado, le están cerrado el paso con una estrategia ya muy clara y definida, envolvente, que ejecutan casi rutinariamente, pero con la eficacia de quien se sabe ganador. El animal intentar huir por el único sitio por donde no escucha los gritos con los que intentan amedrentarla; es una trampa en la que cae, urdida en múltiples ocasiones, y en esta ocasión también, la cría, se precipita por uno de los desfiladeros.

   Están aturdidos por lo inesperado y fortuito del encuentro, pero radiantes y satisfechos, al mismo tiempo, ante la inesperada sorpresa de la pieza abatida, la de un mamut lanudo, que aún siendo pequeño les quitará el hambre y el frío durante unas pocas semana a todo el clan de los neardentales. Anticipo de los placeres que encontrarán en los frondosos y primaverales valles al sur de la cordillera.

24/2/14

SONES




  Intimidación 
   Sones de gaita, saturando el aire, con un estruendo capaz de alzarse por encima de un tambor, también solitario y austero. Sonidos juntos capaces de hacer resurgir el sentimiento de hombres recios ante la adversidad, mientras se agrupan  para dar batalla. Marchas sonoras para ensordecer tanto el miedo propio como para amedrentar el valor ajeno.
   Sones capaces de hacerse oír sobre los gritos y aullidos que asolaran los paisajes, sin pensar demasiado en las desdichas que se sembrarán. Catalizador de sentimientos heroicos, de rabia y de dolor, en el  homenaje postrero de los que no regresarán.
 

12/2/14

ESPACIO FUTURO

 
   Faustino Fernandez (sin tilde), habitante del segundo planeta en órbita al rededor de una estrella binaria, enana azul, ordinaria a todas luces, en la inmensidad del cosmos. Reflexiona dentro de su mal iluminada cubículo, situado este a ciento veintisiete kilómetros de profundidad de la superficie de su querido planeta rocoso, de núcleo metálico, fundido, y por ello caliente.
 
   Tino, medita sobre la clase que dará a sus alumnos, y que versará sobre las curiosas paradojas que acontecieron durante la época del estudio de la unificación de las fuerzas esenciales de la física. Recapitula mentalmente sobre la historia de su mundo, cuando los físicos, que ya se encontraban a punto de unificar las tres fuerzas primigenias en un todo -pues para ellos, al contrario que nosotros, a la gravedad se le consideró siempre como muy sobrevalorada ya desde sus comienzos, y en la actualidad la consideran una entelequia filosófica de brujos-, descubren, a través del paso de los eones, que la estrella de la que más dependían entonces, (una estrella naranja, de tipo medio, -vulgar, a todas luces, otra vez-) estaba a punto de agotársele el hidrógeno y, expandirse dramáticamente hasta engullirlos.
 

1/12/13

LOS NEGOCIADORES




    La camisa blanca y la corbata pertenecían al uniforme, no obligado en su caso, pero le otorgaba cierta actitud de superioridad manifiesta y unos más que aceptables sobreentendidos con relación a su puesto de trabajo. Pero su sonrisa, y la mirada, sobre todo esa mirada de honradez y empatía, eran la marca de la casa, con la que era capaz de amansar a los clientes más exaltados. Pero siempre hay una primera vez en la que el mundo se nos viene encima, nos abandona, sin desamparo, del contexto aprendido, entrenado cada día, y nos sitúa en un nuevo y desconocido escenario.
   Cuando el cliente entró, directo, sin cerrar la puerta, los ojos clavados en él, supo que se acercaba la tormenta, pero una vez más, pues esto no era nada nuevo para él, seguro de si mismo no esquivó la mirada y le hizo frente, mientras aprovechaba los escasos segundos que los separaban para tratar de relajarse concentrándose en unos simples ejercicios de respiración aprendidos en los viejos seminarios de sus años mozos. El cliente, al estar ya próximo, le lanzó una mirada de desaprobación de tal intensidad que hizo dudar al experimentado mediador. No le ocurría esto todos los días, es más, esta era una circunstancia excepcionalmente muy poco usual en él, así pues, se la devolvió con un pequeño tono de extrañeza, sorpresa e... inocencia.

16/11/13

EL CAZADOR DE MARAVILLAS



   No podréis repetir jamás el camino que he seguido, pues el universo donde lo vi es demasiado vasto y, es imposible balizar referencias espaciales o temporales, por las que poder retornar. Pero está llena de lugares increibles, de paisajes que no soy capaz de describir, mágicos, sorprendentes, dispuestos a saturaros de emoción.
   Podría deciros que simplemente hay que caminar, perderse despacio por cualquiera de los múltiples posibilidades que de manera aleatoria atesoran un sin fin de belleza maleable al paso del tiempo, a los cambios de luz. Son espacios únicos e irrepetibles.
   Pero no solo me unen los sentimientos estéticos, es porque también está parte de mí. ¿Cómo no iba a quedar algo de mí allí, si tal vez fui el único se se supo esperar al momento más apropiado, con la paciencia de años esperando, estudiando, el momento, que no supieron apreciar otros que por allí pudieron caminar, siempre con prisas, y sin tiempo para comprender que la belleza latente podía estallar en cualquier momento? Si durante décadas miré día tras día las transformaciones que se sucedían, incapaz de moverme para no perderme el siguiente segundo de tendencia. Unas veces cansado, otras feliz, las más con dolor y pesar, pero siempre allí presente, agazapado, escondido, recorriendo cada rincón que me correspondía, más allá de la obligación, más allá del deber. Todo ese mundo personal, se encuentra allí ligado.
 

29/9/13

EQUILIBRIO

Cuerpo sobre cuerpo,
tierra sobre tierra:
viento sobre viento. 
(Miguel Hernández
Cancionero y Romancero de ausencias)

22/9/13

En FIRENZE

  

    Pretendía escribir una crónica lejana al uso formal, relatando los detalles de una visita desde un punto de vista fronterizo con el cinismo. Del tipo de: 
"Para alguien acostumbrado al prerománico asturiano, Florencia es de una suntuosidad abrumadora, muy de... nuevos ricos".


   O también podía haber escrito algo más extenso, relatando las bondades del goce estético de la ciudad: "Subir a la iglesia de S. Miniato Al Monte, y poder contemplar la belleza del románico mejor conservado de toda la Toscana, casi en soledad. Bajar a la cripta con el tiempo justo para poder escuchar los últimos minutos de una misa cantada en gregoriano por viejos monjes y, al salir, contemplar, la luz del atardecer deslizándose sobre las fachadas de la ciudad, a la vez que se encienden las primeras luces al anochecer.



 Entrar en el Baptisterio o subir a la linterna del Duomo, pasear por su cúpula, teniendo al alcance de la mano los impresionantes frescos sobre el juicio final; Sólo puede ser superado por la indolencia de estar en una fresca suite del hotel, mientras me recreo en la lectura una novela de Benito P. Galdós, (-Miau-, en la que arremete, ya en el siglo XIX contra la administración moribunda de España, plagada de nulidades) con las amplias puertas del balcón abiertas de par en par a la ciudad y al río Arno, mientras de fondo se perciben diluidos bajo el calor de agosto los ruidos y la voces de los turistas".

 
   También barajaba la posibilidad de entrar más en el detalle, que hace distinta una mirada de otra, fuera ya de los clasicismos propagandísticos oficiales sobre las descripciones de las iglesias, estatuas o monumentos varios. Más centrada en momentos de ensoñación vividos, viendo actuar a la naturaleza, indiferente al bullicio, del tipo:
"Una grulla sobrevuela el río directo hacia el Sol que quiere ocultarse tras el Ponte Vecchio y demora, manteniendo la  expectación hasta el último instante, la decisión de si lo sorteará sobrepasándolo bajo los arcos o sobrevolando los tejados de las colgantes joyerías. Sobre la alegoría de una paloma, vulgar, que se refugia, también al atardecer, entre los pliegues del manto de una Madonna en la fachada de la catedral".

   Incluso con un carácter más humanista se podría comentar que:
"la simpatía de la gente y su espíritu empático, mientras a la vez tienes la sensación de que te están metiendo el codo, de no saber vivir sin meter presión". O de "el joven botones, de origen indio, que por la noche, con una sonrisa afranca y amable, detiene la ruidosa aspiradora al percibir como me acerco, y deja de limpiar una moqueta que ya de tan desgastada deja traslucir el suelo de madera".



   Pero en Florencia, esto, no se puede. Solamente con entrar en la "pequeña" Capella Dei Principe -gozo indescriptible, y saturación para los sentidos-, con esa perla codificada para iniciados que es el mausoleo de los Médicis, abruma y sobrepasa lo esperado, no nos deja más opción que abdicar en el empeño, de rendir toda y cada una de las naves, y de disfrutar de cada "pequeño" descubrimiento que atesora, para admiración y asombro, esta ciudad y su historia.


14/8/13

RADICALIZACIÓN


   En un futuro distópico, la tierra había alcanzado tal tasa de desempleo, que el sistema social se volvió tan inestable que los gobernantes tuvieron que rediseñar todo el sistema estatal de ayudas para la terminar con aquella lacra. De forma que, tras muchas variantes de ingeniería social, lograron encontrar el sistema ideal... A la vez que los viejos clanes de poderse mantenía inalterable su estatus de engañosa representación.

   Era invierno, y aún no había amarecido cuando ya había dejado a sus pequeños hijos en casa de su vecina. Le dieron las 7:30am contemplando la persiana bajada de la oficina de empleo de su sector. Tenía suerte, era de las primeras. Parada en aquella calle subterranea, haciendo una cola que empezaba ante la misma entrada y que cruzando toda la ancha plaza que se perdía tras de ella, en las calles sin iluminar, sentía como el frío se le clavaba en la piel y se iba apoderando de su cuerpo.
   Pero pero nadie se atreve a salirse del orden establecido en la fila ante la posibilidad de perder el turno. Corre el rumor de que esta vez parece que si, que es real, que el gobierno a puesto funcionar a todos los resortes de su maquinaria para lograr el objetivo. Pero no quiere pecar de optimista y no se fía.

2/8/13

CALENTURA



   Existe una fórmula, por todos bien conocida, que relaciona al espacio con el tiempo, que utiliza a modo de catalizador a la velocidad: [v=e/t]. Y es que me he dado cuenta gracias a que este último invierno se volvió excesívamente largo y frío, lo cual me produjo una especie de disfunción cerebral durante la huida, desesperada, que se materializó, de forma intuitiva en un nuevo paradigma del conocimiento.

   Pero comencemos por el principio, por la génesis de la idea.  
   Me asaltó ya durante el viaje, y es que, empecé a medir las distancias al destino, no como marca la norma -fuera del mundo anglosajón-, en kilómetros, sino que, empecé a hacerlo por el aumento de grados centígrados que nos faltan para llegar al destino. Ya no había que recorrer novecientos cincuenta kilómetros para llegar, se trataba de subir de los veintidós a los treinta y cuatro grados centígrados. No nos faltan 175 km para llegar, nos faltan 5ºC.
 

4/7/13

ODISEA

                                                                                                       Mercurio, Venus y Júpiter al atardecer
(Oviedo, 26-5-2013)
   Todo empezó cuando en una fluctuación del vacio, aparecimos en un espacio de condiciones muy densas, finitas y calientes.
 

21/5/13

SOBRESALTO


Morir, dormir, no despertar más nunca,

poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así!
William Shakespeare


   Cuando entreabrió los ojos pudo percibir que estaba tirado en una cuneta, con la cabeza de lado, mirándose fijamente en el espejo retrovisor que colgaba, arrancado y un poco ladeado, como puesto por descuido, a su lado. Reflejado en el espejo, podía ver una mano lívida y amarillenta, y podía ver las heridas abiertas que le llamaban en demasía la atención. Tres grandes cortes, paralelos, que cruzaban a través del dorso de la mano como rastrillados en diagonal. Tenían un color rojo intenso, casi chillón, de un brillo tan reluciente como inesperado, que le absorbía la mirada. No había sangre brotando por ninguna de las tres heridas, así que, podía ver con detalle los músculos y tendones a los que los cortes había dejado a la intemperie. Una zona blanca y alargada, de una textura diferente, aparentemente dura, dejaba intuir la posición de un hueso. Pero no notaba ningún dolor, por lo que la visión de aquella mano, que reconocía como suya pues en ella estaban sus pulseras y sus anillos; no la asociaba a su cuerpo, llegando a  pensar que era una fotografía allí puesta, que ni por asomo podía ser la suya. Escuchaba el ruido de los coches al pasar cercanos y por la rapidez con la que lo hacían dedujo que está muy cerca de una autopista, pero no se acordaba de nada de su pasado reciente. En pleno esfuerzo para intentar levantarse del suelo vio el reflejo, en el espejo del retrovisor, de como se movía un dedo de aquella mano, su mano, alarmado ya por la certeza de que aquella mano destrozada y mortecina le pertenecía, no soportó el estrés del pánico que le inundó y se desvaneció.